Dirty Dancing

No permitas que nadie te arrincone

“No permitiré que nadie te arrincone”. Así despachaba Patrick Swayze a los padres de Baby en la película “Dirty Dancing”.

Y es que vivimos en una época maravillosa en la que la gente puede ser lo que quiera y encima gritarlo a los cuatro vientos, sin miedo a ser apedreados después en la redes sociales.

Puedes por ejemplo ser hetero, homo, bi, trans… en cuanto a tendencia sexual se refiere. Puedes escuchar rap, reggaeton, o hasta a Luis Aguilé en cuanto a posibles gustos musicales. Eso sí, de religión, política o fútbol aún no estamos preparados para dialogar, y seguro que esos que se auto-proclaman defensores de la libertad no te dejarían expresar tus sentimientos, gustos u opiniones. You know, haters gonna hate.

Hace 20 años, cuando estaba a punto de cumplir la mayoría de edad, me daba una vergüenza tremenda que me vieran por la calle con mi habitual compra mensual de cómics. De aquella en los colegios no había bullying, bueno sí, pero no sabíamos que se llamaba así. Era todo mucho más sencillo: te daban o dabas una colleja, te llamaban o llamabas bicho raro y al carrer. Imagínate si decías que escuchabas Mecano en la intimidad, que veías “Candy Candy” con tu hermana o que preferías leer las aventuras de un tío en pijama que se creía una araña antes que ir a los billares…

Pues hoy, con una hija pequeña y treinta y siete años a las espaldas, puedo decir no sé si con orgullo, pero al menos sí sin esa vergüenza de antes, que sí, que me encantan los cómics, todo lo que tenga que ver con “Star Wars”, las consolas, que colecciono figuras, que me apasiona dibujar, que soy más de los ochenta que Espinete y más friki que Stan LeeSheldon Cooper juntos.

Así que, no dejes que nadie te arrincone, se feliz con lo que te haga feliz y al que no le guste, que mire para otro lado.

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Por cierto, ya que estamos y volviendo al primer párrafo de este post, he de reconoceros uno de mis primeros placeres culpables. Ese que debo, junto a otros muchos, a mi hermana María, que me hizo verla innumerables veces en el VHS familiar: “Dirty Dancing”.

Sé que no es una película que te hace pensar en la evolución de los personajes, o en el mensaje que nos quiere transmitir el autor, pero que queréis que os diga soy romántico por naturaleza, me trae a la memoria muchos recuerdos de infancia y encima su banda sonora es genial de principio a fin.

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Superman & Clark Kent

Lo hizo un mago

La suspensión de la incredulidad es, simple y llanamente, cuando nosotros como espectadores de una obra, ya sea viendo una película o leyendo un libro, dejamos de lado toda lógica y aceptamos incoherencias o incompatibilidades de nuestro mundo con el de la obra en cuestión. Es decir, que nos tragamos lo que nos echen y además lo aceptamos de buena gana, porque lo vemos natural en ese universo que han creado para nosotros.

Por eso cuando los no crédulos ven algo que chirría y preguntan al autor por las redes sociales, o a su prima la de Albacete, por qué pasa eso o aquello, simplemente hay que decirles: “Lo hizo un mago”.

Eso sí, hay casos y casos. Pongamos como ejemplo el de la imagen destacada de este post. Yo estoy viendo Superman, la buena, la de Christopher Reeve, y veo que la única diferencia, aparte de llevar los calconzillos por fuera, entre él y Clark Kent, su identidad secreta, es un rizo y unas gafas de pasta negras. Pues yo me paso los primeros cinco minutos de la escena de su primer día en el Daily Planet gritando: “¡¿Pero no veis que es el mismo tío?!” Luego ya veo que la tele no me contesta y me callo.

Es decir, me saca de la película. Si, sé que me estoy tragando que este tío es un alienígena con superpoderes que viene a la Tierra porque su planeta explota blablabla, pero es que yo he aceptado ese Universo que me presentan y creo en sus reglas, pero me cuesta mucho creer que haya una regla que sea que todos los habitantes de ese planeta Tierra de ficción sufran la enfermedad de “pontegafasdeozoresqueyonotereconoceré”.

Otro ejemplo: “¡Vaya fantasmada!”, eso decía de zagal cuando en mis adoradas películas de James Bond, veía al agente británico caer de un avión, abrir en el aire una balsa salvavidas, caer con ella en una montaña nevada y ponerse a hacer eslálones entre los árboles, mientras dispara a los malos, sin arrugarse el smoking ni despeinarse un poquito ese pelazo que tan loca volvía a su querida señorita Moneypenny.

Pues todo este rollo que os he contado, viene a que la semana pasada viendo el principio del cápitulo 7×05 de Juego de tronos, titulado “Guardaoriente”, <<<ALERTA SPOILER>>> observamos a Jaime Lannister y a Bronn salir del fondo del lago al que cayeron para salvarse de la llama del dragón, con armaduras y brazo de oro incluido, como bien vimos en el último fotograma del capítulo anterior, sin que ni se ahogasen, ni tuvieran a reina, dragón, enano o dothraki alguno alrededor del lago esperando, aunque fueran dos minutitos de su tiempo, por si al guionista de turno de la serie se le ocurría salvarles a última hora de ese genial cliffhanger, usando una brillante estratagema como ésta de… lo hizo un mago.

The Groundhog Day

Todo el tiempo del mundo en sus manos

“El día de la marmota”, era una de esas películas, como “Cadena perpetua” o “Stargate”, que si me la encontraba en la tele mientras hacía zapping (sí, estoy hablando en tiempo pasado a sabiendas sobre esa forma de ver la televisión que ya no practico), me ponía a verla la pillara donde la pillara. Es de esas películas que nunca cansa. Cosa que entiendo de mucho mérito, pues hoy en día alguna ya cansa en la propia sala de cine.

También, siempre que la veo, pienso en la tortura que tiene que ser para Phil Connors, personaje interpretado por Bill Murray, el tener que vivir en bucle durante tantos años el mismo día. Porque, no nos engañemos, no es como Connor MacLeod en “Los inmortales” que pudo disfrutar de sitios y épocas distintas. Phil, se despertaba en un sitio que no le gustaba, rodeado de gente que no le gustaba y que encima repetía las mismas cosas todos y cada uno de los días.

Claro, al principio entre que te acostumbras a las cosas, o empiezas a jugar con las posibles consecuencias de tus acciones, ya sea para volverte rico, comer lo que sea, acabar en la cama de la chica más sexy del pueblo… hasta ahí todo es diversión, pero cuando pasan los años y se te acaban las opciones ya no es lo mismo… Menos aún, cuando ya preso de la desesperación optas por quitarte la vida y ves que eres inmortal. Que al morir, sea como sea, porque mira que lo intenta de distintas formas, siempre acabas despertando a la misma hora, en la misma cama y sí, en el mismo día: el día de la marmota.

Por otro lado, y más ahora viendo mi alarmante falta de tiempo libre, siempre pensé que sería genial usar todo ese tiempo, como hace Phil casi al final de la película, para aprender a tocar el piano, estudiar medicina, esculpir esculturas de hielo… Eso sí, en mi caso lo usaría para leer, dibujar, estudiar más en el campo de la postproducción y pasar más tiempo con mi preciosa hija.

Así que como no creo que nunca vaya a tener mi particular día de la marmota, lo mejor será que acabe este post y disfrute al máximo de mi limitado tiempo.

Nostalgia by Maria ROCO

Removiendo sentimientos

Supongo que eso es lo que todo artista busca, que su obra le despierte sentimientos al “receptor” de la misma. ¡Pues vaya si lo ha conseguido conmigo el señor Javier Ruibal con su album “Lo que me dice tu boca”!

El coquinero (gentilicio folclórico del Puerto de Santa María) es capaz, con canciones como “De Malaga malagueñito” o “Fugitivos de Hamelín”, de sacar de mí una alegría incontenida, haciéndome incluso cantar y palmear en plena calle a las ocho de la mañana cuando voy camino de la oficina; para al poco arrebatármela de golpe y mandarme a la lona, que diría Serrat, con títulos como “Tu nombre”. Luego ya uno lo lleva a sus vivencias, a lo que tiene a flor de piel y “disfruta” con maravillas como “Atunes en el paraíso” o “Para llevarte a vivir”.

En resumen, un gran abanico de emociones y sentimientos: ganas de comerte el mundo (y lo que no es el mundo), de llorar, de amar, de echar y echarse cosas en cara… en definitiva, de vivir. Todo ello regado con talento para exportar y múltiples estilos musicales: flamenco, jazz, ritmos latinos, arabes… hasta carnavaleros.

Si después de esto no os han entrado ganas de pinchar aquí y escuchar varias de las canciones de este album que tiene en su canal de YouTube, es que o yo doy pena como comercial o vosotros no tenéis corazón.

Guillermo de Baskerville

La “Trinidad” de mi placer intelectual

La Trinidad es: “la creencia que afirma que Dios es un ser único que existe como tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”.

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Ojalá mi mano no tiemble ahora que me dispongo a relatar mis experiencias personales con la novela “El nombre de la rosa” de Umberto Eco, la película homónima de Jean-Jacques Annaud y el videojuego “La abadía del crimen” del avilesino Paco Menéndez y Juan Delcán.

Tres obras maestras en sus respectivas disciplinas que han envejecido muy bien (mejor incluso que yo, que nací el mismo año que la novela y estoy para los leones) y que forman la verdadera Trinidad de mi placer intelectual: Es la película, junto a “Star Wars”, que más veces he visto; el libro que más veces (ahora estoy empezando la cuarta) he leído; y el videojuego al que más veces he perdido.

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Curiosamente llegaron a mi vida en orden inverso al de su publicación. Creo recordar que fue mi hermano Gaby quien, en mi más tierna infancia, me descubrió en el Spectrum de la familia (puedo iniciar una guerra fratricida si digo que el ordenador era de uno u otro hermano) el que para muchos, yo incluido aunque con matices, es el mejor videojuego español de la historia. Y uno de los más difíciles podría añadir, ya que conozco a pocas personas que lo hayan acabado sin ninguna ayuda. A mi siempre me descubría el abad dando uno de mis paseos de investigación nocturna y me echaba de la abadía en un santiamén (estoy hilando que es una locura hoy).

Pantallazo inicial del remake de Manuel Pazos y Antonio Giner

Pantallazo inicial del remake de Manuel Pazos y Antonio Giner

La abadía del crimen fue programada por el malogrado y ya mencionado Paco Menéndez, quien, casualidades de la vida, se llamaba igual y se dedicaba a lo mismo que mi hermano mayor, lo que era todo un orgullo para un niño pequeño cada vez que lo veía en la pantalla, aunque supiera de sobra que no se refería a su hermano.

Es a día de hoy que todavía no lo he terminado, ya viera mapas, usara guías o leyera soluciones en las revistas de videojuegos de la época. En mi defensa diré que ahora sería todo más fácil habiendo vídeos tan cojonudos como este:

He vuelto a jugar hace poco al remake de la abadía del crimen que hicieran Manuel Pazos y Antonio Giner hace unos años, y me sigue pareciendo un juego maravilloso. Y es que tiene mérito, que no me haya pasado con él lo que con otras cosas, que las recuerdas de la infancia como maravillosas y que al volver a verlas te dejan el ánimo por los suelos. Cuanta razón tenía Serrat cuando cantaba eso de: “los recuerdos suelen contarte mentiras”.

En la web del remake descubrí el tema principal que usó Menéndez en formato midi para la banda sonora del juego y que a día de hoy todavía canturreo de vez en cuando. La canción es “Crystal Palace” del grupo Gwendal.

Después de este maravilloso hallazgo he creado una lista pública en Spotify con éste y otros temas que se usaron en el videojuego o en la película. Aquí os dejo el enlace a la lista.

Pero sin duda lo que más me ha emocionado fue, en marzo de 2016, el haber encontrado, terminado y disfrutado como niño esta joya: “La abadía del crimen Extensum”.

Captura de imagen del refectorio en La abadía del crimen Extensum

Captura de imagen del refectorio en La abadía del crimen Extensum

Daniel Celemín se une al creador del remake, Manuel Pazos, para dar a luz un nuevo juego con más personajes, más cinemáticas, nuevos gráficos, una abadía aún más grande y un mejorado sistema de horas y de movimiento que facilita enormemente la jugabilidad. De verdad que merece mucho la pena jugarlo, y todos debemos agradecerles a estos dos genios que han hecho un trabajo titánico y encima gratis.

No quisiera dejar pasar la oportunidad de recomendar también la lectura de un libro que va más allá del elogio fácil, que yo hago en este post, y que cuenta en todos los ambitos posibles: sociales, técnicos, empresariales… como fue posible que pudiéramos disfrutar en su día de la abadía del crimen original: Obsequium por Jaume Esteve Gutiérrez.

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Después del juego y en plena adolescencia me llegó la película de Jean-Jacques Annaud protagonizada por el genial Sean Connery. Me dejó impactado. No por buena, pues a pesar de que a esa edad ya devoraba películas, no pasaba de las típicas “Los Goonies”, “Karate Kid”… Sino por la escena subida de tono que protagonizaban Valentina Vargas y un jovencísimo Christian Slater.

Una de las múltiples carátulas de la película

Una de las múltiples carátulas de la película

Años después, con un cerebro más preparado para una película así, pude disfrutar todo lo que quise de esta obra maestra, para mí lo es, del cine europeo, ya que era una de las cintas VHS que venía en la típica colección que daban con el periódico local que compraba mi padre. He de decir que los cabezales del vídeo del salón, tienen más que merecido su descanso eterno en el basurero en el que ahora se encuentren.

No voy a entrar en detalles técnicos, ni si los cambios introducidos respecto al libro fueron o no acertados, creo que es una de las mejores adaptaciones de una novela al cine que se haya hecho nunca, o eso dicen los expertos. Lo que si destacaré es el doblaje español, ya que fue uno de los últimos y mejores trabajos de una gran generación de actores de doblaje patrios. Aprovechar para disfrutar de este doblaje en su actual versión de blu-ray, a pesar de que esté en mono, antes de que lo rehagan para tenerlo remasterizado en 5.1 y lo eliminen en futuras ediciones como se han atrevido a hacer por ejemplo con Amadeus o Tiburón. Eso sí, habría que declarar hereje y condenar a la hoguera al responsable del doblaje de las escenas eliminadas, y posteriormente recuperadas para la salida a la venta del DVD. Burdo trabajo que más parecía un sketch de los que hacía Flo en “El Informal”.

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Y ahora toca hablar de la novela, el único libro (aunque en breves le tocará a la saga de Canción de Hielo y Fuego) que he leído más de una vez. Cosa harto difícil para alguien como yo que sólo leía cómics y porque, como el mismo Umberto Eco reconoce, las primeras cien páginas son una prueba, una criba que ha echado para atrás a más de uno.

Portada del libro editado por Warner Books en Junio de 1984

Portada del libro editado por Warner Books en Junio de 1984

Creo recordar que fue mi hermano Paco quien me dejó su libro para que me entretuviera en el hospital cuando ingresé por primera vez por amigdalitis. Y es que las horas muertas (qué adjetivo más inoportuno he usado) de un hospital son muy duras, más incluso que la criba de Umberto Eco, y eso sumado al hecho de que la versión del libro de mi hermano no tenía todavía traducidos los textos en latín no auguraba que acabara terminándolo, ni siquiera que llegara a la mitad. Pues tres veces lo leí, ya que tuve varios episodios en los que me ingresaban una semana en el hospital cada poco hasta que finalmente decidieron operarme.

He de reconocer que ahora con treinta y cinco años, encuentro menos pesadas esas partes del libro en las que se hacen descripciones y enumeraciones eternas. Incluso agradezco la parte de novela histórica cuando antes solo me interesaba la parte de novela de misterio que tan maravillosamente tejió el autor.

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A pesar de que la novela, la película y el videojuego llegaran a mí y disfrutase de ellos de forma individual, ya no puedo entender el uno sin el otro.

“Hace frío en el scriptorium, me duele el pulgar. Dejo este texto, no sé para quién, este texto, que ya no sé de qué habla”.

“Stat Rosa Pristina Nomine, Nomina Nuda Tenemus”

Interpretativo: “Lo único que queda de la rosa antigua y muerta es su nombre. Así, todos existimos porque tenemos un nombre”. Ésta es una de las mejores traducciones para la última frase del libro que encontré por internet.

Los Vengadores de George Perez

¡Vengadores, Reuníos! Y acabaron todos en mi casa

En septiembre de 1963 se publicó en Estados Unidos el primer número, del primer volumen, de The Avengers (Los Vengadores), una obra maestra creada por Stan Lee, Jack Kirby y Dick Ayers.

Portada del Avengers Vol 1 #1

Portada del Avengers Vol 1 #1

Pues 52 años, 2 meses, y varios días después de esa fecha tan señalada para los amantes del cómic, mi yo más friki se llena de orgullo y satisfacción al poder contarle al mundo que he conseguido completar la serie en sus volúmenes 1 (1963–1996), 2 (1996–1997) y 3 (1998–2005).

Un total de 506 números regulares (tres de ellos con numeración rara), 24 números anuales (son 27, pero tres de ellos fueron reimpresiones de números antiguos de la serie regular) y 4 Giant-Size invaden ahora las estanterías y armarios de mi casa.

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He de puntualizar varias cosas respecto a esta proeza del coleccionismo que he llevado a cabo durante tantos años:

  • He usado la numeración americana para llevar un correcto seguimiento de los cómics que tenía o me faltaban. Ya que en España se incluían números que no eran de Los Vengadores en su serie regular (ejemplo: Actos de venganza), o se incluían en una saga genérica (ejemplo: Lazos de sangre), o en otra serie (ejemplo: Thor), o simplemente, como en un caso que expondré más adelante no se llegó nunca a publicar en nuestro país.
  • Aunque pretendo que mis colecciones sean lo más uniforme posible, en este caso que nos ocupa tengo cómics en grapa, en retapado rústica, en tomo deluxe, en blanco y negro (mi bendita y a la vez odiada Biblioteca Marvel), en edición especial, en los lujosos y maravillosos tomos Omnigold
  • Toda mi colección está en castellano, a excepción de The Avengers Annual 2000 que jamás, y no creo que nunca sepa porqué, se ha publicado en España. Este número tuve que pedirlo a Estados Unidos por Amazon y fue el penúltimo que conseguí.
  • Tengo muy presente que ahora mismo hay 36 números americanos, más 1 anual, del volumen 4, 44 números americanos, más otro anual, del volumen 5, 1 número del volumen 6 y 11 números del volumen 7, pero supongo que Panini Cómics los irá sacando en preciosos tomos deluxe y eso facilitará y hará que sea más económico el que pueda seguir completando la serie. De hecho tengo en mi posesión todos los que ha vendido hasta la fecha.

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Para terminar quiero mostraros el cómic con el que he terminado mi colección. Os puedo asegurar que no hay muchos ejemplares de este tomo por la red para comprar y que ya estaba pensando en buscar y adquirir, uno a uno, los 5 cómics en grapa que lo componen:

Portada de Los Vengadores tomo retapado #15

Portada de Los Vengadores tomo retapado #15

Y daros acceso al excel en Google Drive: Checklist Los Vengadores, que he usado para controlar mi colección y en donde podréis observar en cada fila la numeración americana, sus correspondientes ediciones españolas (incompleto todavía) y las ediciones españolas que yo poseo de ese cómic.

Checklist Los Vengadores

Checklist Los Vengadores

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Quisiera agradecer a las fichas de la página Universo Marvel y a la Wikia de Marvel, sin las cuales no podría haber confeccionado el excel.

Avengers Assemble!

Alta Fidelidad (High Fidelity)

Alta Fidelidad

“Libros, discos, pelis, eso importa. Puede que sea cínico, pero es la puta verdad”. Esta perlita soltaba John Cusack en la película “Alta Fidelidad”, “High Fidelity” en su versión original, y hoy he decidido que se convierta en el Macguffin de este nuevo blog.

Ya tengo una página para mis ediciones de vídeo, un sitio para mis dibujos, un blog para enseñar efectos digitales, un libro virtual para hablar de mi baloncesto (aún no está operativo)… y ahora éste, un lugar donde plasmar lo que pienso y opino de lo que realmente importa: libros, discos, pelis, cómics, videojuegos…